Los 4 pasos para una increíble curación de contenidos

La red es un inmenso océano de información, donde cualquier usuario es un pequeño pez perdido en busca contenidos con los que alimentarse cada día.

Nuestro objetivo, como profesionales del marketing online, es ofrecer a dicho pez alimento y, con suerte y trabajo bien hecho, incorporarle a nuestro pequeño ecosistema. Para ello,  echamos mano de lo que se conoce como content curation o curación de contenidos en español.

¿Qué es la curación de contenidos?

La curación de contenidos se podría definir como el proceso de encontrar contenidos existentes y relevantes en la red, filtrarlos,y compartirlos con nuestra audiencia online. Básicamente se trata de ofrecer a nuestra comunidad contenido de interés que complemente nuestra imagen de marca.

Debemos reconocer que la curación de contenidos (pese a que está directamente dirigida a nuestra audiencia) tiene una parte muy personal por parte del Community Manager ya que, al fin y al cabo, es quien selecciona el contenido que será compartido.

Piensa en un DJ que tiene que pinchar en una discoteca de música electro, por poner un ejemplo. Bien, aún con el target fijado (gente joven que quiere bailar música electro), canciones de dicho estilo de música puede haber decenas de miles, por lo que el DJ seleccionará temas que le gusten a él y que, bajo su criterio, harán que la gente baile.

Al fin y al cabo, es su estilo (o toma de decisiones) lo que diferenciará del resto de los DJ’s, ¿verdad?

Pues lo mismo pasa con la curación de contenidos y los Community Manager, cada uno compartirá dentro de sus restricciones lo que cree conveniente, lo que le gusta a él y, sobre todo, lo que bajo su criterio cree que funcionará para generar engagement.

¿Cuál es el proceso de la curación de contenidos?

De una manera simplificada, el proceso de la curación de contenidos se resume en recolectar, filtrar, compartir y monitorizar.

Proceso de la curación de contenidos

1. Recolectar

Existe una INMENSA cantidad de contenidos en la red. Un buen curador de contenidos deberá saber dónde se encuentran dichos contenidos y estar al día de lo que se cuece en el mundo (de Internet).

Recopilar la información “a mano” es muy difícil. Es necesaria una ayuda para poder reunir una cantidad suficiente de contenidos antes de pasar a su filtrado.

Personalmente utilizo Feedly, donde añado mis fuentes favoritas de webs y blogs ordenadas por temática (nota: añade este blog a tu Feedly).

Este tipo de herramientas ahorran mucho tiempo y esfuerzo a la hora de recolectar los contenidos que, a priori, pueden ser interesantes. Otra opción habitual son las búsquedas en Google. En mi caso lo utilizo para encontrar noticias más que artículos en blogs. Para ello es útil tener una serie de keywords que se identifiquen con tu target para poder realizar búsquedas interesantes y/o crear una Google Alert.

Como ves, el objetivo más que salir a buscar  el contenido es rodearte de buenos “amigos” que te traigan directamente el contenido calentito a casa.

2. Filtrar

En esta parte del proceso el curador de contenidos debe seleccionar aquellos que pueden ser interesantes para su audiencia y desechar los que no tienen NINGÚN sentido que sean compartidos. Lo pongo en mayúsculas porque “ningún” significa “ningún” (ej.: compartir un vídeo de Marilyn Manson en el perfil de Nenuco, ningún sentido…). Sin embargo, y en mi opinión, la comunidad de seguidores de la gran mayoría de los productos o servicios de consumo (y dirigido a cliente final) suele ser muy variada por lo que nuestro contenido también puede (y debe) serlo, dentro de sus límites.

No hay que tener miedo a probar, ya que es posible que ciertos contenidos que parecen haber sido creados pensando únicamente en nuestra audiencia no tengan ningún impacto, pero otros que parecían una chorrada sí que consiguen generar mucho movimiento.

En este punto ¡ojo! Hay que seleccionar material que no deje en mal lugar a nuestra compañía, ¡hay que leer lo que se comparte!

Para leer dicha cantidad de contenido debes aprender a hacer lectura skimming, es decir, realizar una lectura rápida localizando las palabras clave para tener una idea general de la totalidad del texto. Aplicar esta técnica de lectura suele ser suficiente para localizar si el contenido es relevante y va en beneficio (o al menos no en contra) de nuestra imagen de marca.

3. Compartir

Una vez recolectada una significante cantidad de contenido, filtrada y seleccionada, llega la hora de compartir la información. Cada red social tiene sus propias reglas y protocolos (ya lo iremos viendo más adelante), pero en general estas son tres de las opciones más básicas que puedes aplicar a la hora de compartir el contenido:

  • Realiza un breve resumen del contenido, así sabrán de qué trata lo que has compartido.
  • Haz una pregunta a la audiencia sobre el contenido en cuestión: qué opinan, por ejemplo. Es una manera de animarles a que lo lean y participen en la conversación.
  • Selecciona una parte del texto o resalta una quote que sea clave para entender el contenido.

Por cierto, SIEMPRE menciona al autor original del contenido. Es feo apropiarse de algo que no es tuyo. A parte de eso, mencionando al autor original puedes crear una relación directa con él/ella y tener mucho más alcance. ¡Así que usa la @!

Herramientas para compartir contenido hay muchas. Hootsuite suele ser una de las más utilizadas, pero también puedes optar por TweetDeck o Buffer entre otras. Esta última es la que yo utilizo para mi cuenta personal ya que se integra perfectamente (y gratuitamente) con Feedly, permitiéndome recolectar, filtrar y compartir en un santiamén.

4. Monitorizar

Por último, (y casi simultáneamente al resto de las fases del proceso) debemos monitorizar nuestras acciones realizadas.

Compartir contenido significa crear nuevas líneas de conversación, así que no nos limitemos a soltar el contenido en las redes y ¡hala, a olvidarnos de él! No. Debemos estar pendiente de dichas conversaciones, participar si es conveniente en ellas y, sobre todo, tener un buen ojo clínico para obtener una especie de pre-informe de resultados.

Saber lo que funciona y lo que no es clave.

No olvidemos que cuanto mejor conozcamos a nuestra audiencia, más fácil será nuestro trabajo.

Finalmente, el proceso empieza y termina, empieza y termina, empieza y termina….es un loop constante, pero cada vez distinto. Ahí está la gracia.

La imagen de este post es de la película “High Fidelity” (2000)

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